1 de Mayo

Este año nos quedamos con el eslogan que proclama la Iglesia “defendemos el trabajo decente” #iglesiaporeltrabajodecente.

De nuevo celebramos el día del trabajo y de nuevo escuchamos las proclamas propias de este día que protagonizan sindicatos, hermandades de trabajadores y en general por todas las entidades que tienen que ver con el mundo laboral.

Este año nos quedamos con el eslogan que proclama la Iglesia “defendemos el trabajo decente” #iglesiaporeltrabajodecente. https://www.iglesiaporeltrabajodecente.org/

Evidentemente las circunstancias laborales son muchas y por tanto son muchas las desigualdades, no sólo entre unas personas, en sí mismas, sino también por las oportunidades y el nivel de desarrollo de las distintas naciones y poblaciones. Así que está bien revindicar la igualdad justa, según trabajo y méritos, pero a veces estas reclamaciones son injustas o extemporáneas, fuera del contexto laboral en que se dan. Se me ocurre parafraseando el conocido argumento de JF Kennedy, cuando decía, no te preguntes que puede hacer tu país por ti, sino pregúntate que puedes hacer tu por tu país, aquí podríamos decir, no te preguntes que puede hacer el trabajo, el mundo laboral, por ti, sino que puedes hacer tú por el trabajo. A veces se reclama siempre al empresario, cuando es este el primero que quiere, porque le interesa, lo mejor para el trabajador, y ahora hablo para no divagar del trabajo en nuestro país. Por ejemplo si en lugar de quejarse por la falta de trabajo o por sus condiciones precarias, cada persona, y pienso ahora sólo en tantísimas personas con un pequeño capital y con el porvenir casi resuelto, estableciese un negocio o una pequeña empresa, en ellos estarían, por supuesto, reflejados sus ideas buenas sobre como debiera ser el trabajo, además darían trabajo a otros, y créanme veo estas posibilidades de emprendimiento cuando observo los grandes bloque de viviendas en nuestras ciudades, dónde tanta gente bien acomodada vive, muchas de ellas tienen posibilidades de emprender y no lo hacen. Acorde con lo expuesto y con los tiempos, cada vez son mas numerosos los casos de auto-empleo o de trabajo cooperativo, como formas responsables de ejercer el derecho a trabajar. Estas fórmulas de trabajo garantizan como ningunas otras la dignidad y decencia en el trabajo, que tanto demandamos. Pero todavía, en esta sociedad nuestra, es mas cómodo cuando se busca trabajo pensar en que lo haga un empleador por nosotros, u opositar, en todos los casos aceptando las condiciones, mejores o peores, del trabajo ofertado porque luego, en muchos casos, se denuncia como inaceptable y explotador.


Mi opinión personal es que nadie está obligado a darnos trabajo y sí que cada persona tiene el deber y el derecho al trabajo. Muchos autónomos y empresarios entienden esto y se lanzan a invertir arriesgando en casi todos los casos su patrimonio y el de su familia. “Nothing ventured, nothing gained”, dicen los ingleses, aquí se dice que “para ganar hay que arriesgar”.De ninguna manera quiero responsabilizar a todos los trabajadores con la obligación de proporcionarse el trabajo propio, pero si quiero también poner de relieve el mérito, no siempre entendido, cuando no vilipendiado, del emprendedor que es el verdadero “conseguidor” de trabajo.

A los empresarios se les deben de proporcionar la condiciones necesarias para que sus empresas sean rentables, y que equivale hoy día, siglo XXI, no XIX, a exigir las buenas prácticas y código ético que las empresas tienen, puesto que de no ser así no sobreviven y a escuchar al mercado para que sean competitivos. Tampoco esto debe exigir de la Administración un intervencionismo especial, el mercado se regula por si solo, y simplemente hay que actuar con sentido común en las leyes y convenios laborales.

Por último, quiero desear en éste 1 de mayo un feliz día de fiesta y una comprensión mutua entre los agentes laborales, porque esto redundará en el beneficio tan deseado para todos.