Los grandes ideales deben realizarse en la vida diaria

Conservo y leo todavía con cierta asiduidad y a modo de libro de mesilla algunas reflexiones del sacerdote Joan Bestard, que ya hace bastantes años radiaba en la COPE en su programa "Con la luz de la mañana", y que tenía la virtud de que al irme a acostar tuviese siempre la ilusión y la certeza, de que me despertaría con un de sus buenos consejos.


Está tan bien comentada la afirmación que encabeza este artículo - que es el mismo que el de su comentario- que reproduzco, por pertinentes para nosotros en CONVIVIENDO UNIDOS, el suyo debidamente entrecomillado. Dice así:

"Del ingeniero industrial francés, es esta aguda frase que expresa una profunda verdad:

<< Lo que a mi me interesa no es la felicidad de todos los hombres, sino la de cada uno de ellos>>

Con frecuencia empleamos expresiones tan genéricas y etéreas que no dicen nada. Todas las grandes ideas, como la felicidad, la paz, la justicia, la solidaridad, la fraternidad, etc, si no encuentran una realización concreta en cada uno de los hombres y mujeres con quienes me relaciono, de poco sirven, o peor aún, pueden ser palabras vacías que incluso desacreditan la utopía que expresan.

¿De qué le sirve a uno oir grandes proclamas sobre la justicia, si él en concreto se siente injustamente tratado? ¿ Qué significa fraternidad para una persona que nunca se ha sentido amada? ¿ que quiere decir felicidad para uno que jamás la ha experimentado?.

Procuremos, pues, aplicar en nuestra vida cotidiana las grandes y nobles ideas a personas muy concretas que se encuentran en nuestro camino.
Mas que hablar de fraternidad, comportémonos fraternalmente con quien está a nuestro lado. Más que soñar con la felicidad mundial, hagamos felíz al que tenemos delante. Más que hacer grandes proclamas sobre la paz mundial, construyámosla en el ambiente concreto donde diariamente vivimos y trabajamos, siendo mas justos y veraces con el prójimo."